En el programa “Al tanto!” hablando de castigos físicos y privativos

En el programa “Al tanto!” hablando de castigos físicos y privativos

“Un cachete a tiempo” no arregla nada. Así lo ha demostrado empíricamente un macro estudio aplicado a más de 80 países y más de 400.000 menores, que ha relacionado la aplicación de castigos físicos (cachete, etc.) con una mayor delincuencia juvenil, peor vínculo con los pares/madres, más violencia entre iguales, etc.

Educar es serio y complejo, por eso es necesario pensar y tener recursos para reconducir la situación cuando tenemos que aplicar un castigo. Incluso los castigos privativos (dejarlos sin móvil, salir, etc.) tienen poco efecto si no están relacionados con lo que queremos que aprenda.

En síntesis, los castigos tienen que ser consecuencias educativas, con un sentido. Por ejemplo, si desordenas-ordenas, si no has hecho los deberes por la tarde te levantarás temprano para hacerlos, que no te quieres duchar, no habrá ropa nueva limpia, repetiremos; que te he llamado 5 veces y no has venido a cenar interpretaré que no tienes hambre y cuando vengas directamente comerás postre: fruta  y yogur y a la cama, por ejemplo. Evidentemente es caso por caso, y los padres comprobarán que funciona con sus hijos pero el denominador común es que la consecuencia sea educativa y que no nos olvidamos de reforzar las conductas deseadas. Dado que nuestras palabras de afecto, nuestro reforzamiento positivo como padres/madres, es también el pavimento de su autoestima.

De esto y mucho más hemos hablado en el programa “Aquí al Oeste”. Gracias para seguirnos.